
Cuando la madera no es bien tratada, siempre hay posibilidad de que se llene de polillas. Existen varios remedios para acabar con las polillas. Uno de estos remedios caseros se prepara de la siguiente forma:
Se mezclan 5 partes de agua por 1 de sal, luego calientas el agua (sin que llegue a hervir) y mezclas en ella la sal. Enseguida aplicas sobre la superficie afectada, con brocha, procurando que quede bien cubierta. Una vez impregnada ésta, dejar secar y eliminar las partículas de sal con un cepillo.
Otra manera es elaborar una solución mezclando aceite de linaza y esencia de trementina al 50 %. Luego calientas el preparado, sin que llegue a hervir, y puedes aplicarlo sobre la madera en caliente y sobre la superficie horizontal, para que penetre mejor.
Si el problema de polilla es más grave es necesario contactar un experto a tiempo para que la madera no se debilite y se pierda completamente.
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